Este 9 y 10 de enero celebramos ese tiempo que no se mide en calendarios, sino en guitarras afinadas de madrugada, en brindis que encienden el alma, en pasos que vuelven una y otra vez a la misma puerta. Y como en toda buena historia bohemia, la música llegará de la mano de quienes saben encender la noche:
El Papirri, que desarma y reconstruye el mundo en cada verso, que nos hace reír de lo serio y sentir lo sencillo, como si la vida cupiera entera en una melodía.
David Portillo, cuya voz abre caminos suaves, como un farol en medio del viento, recordándonos que la emoción también es un hogar.
Serán noches para agradecer lo vivido, para celebrar lo que somos cuando la música nos mira de frente, para dejar que la bohemia vuelva a posarse sobre las mesas como un viejo amigo que siempre encuentra el camino.

