Isabel Navia
Este 31 de agosto, un día después de que el Conservatorio Plurinacional de Música celebrara 119 años, se realizó el acto de colación de grado de 45 nuevos profesionales, en la residencia de la Embajada de España. Conversamos con Rafaela Crespo Herrera, quien a sus 26 años es Licenciada en Bajo Eléctrico. Además, compone, tiene una banda y muchos planes para el futuro. Les invitamos a conocer a quien podría ser una futura estrella de rock.
¿Es cierto que eres la primera bajista con licenciatura?
Sobre eso, por lo menos puedo decir que soy la primera mujer bajista con este título en el Conservatorio. No sé si a nivel de Bolivia existen otras instituciones que otorguen este título, ni si ha habido mujeres con esta mención en el instrumento de bajo eléctrico.
El Conservatorio hace poco empezó a otorgar estos títulos y mi generación es la primera que tuvo esta celebración, esta ceremonia de graduación. Así que sí, podría decir que soy la primera mujer con título de Licenciatura en Música con mención en Bajo Eléctrico.
Un par de colegas se graduaron unos meses antes y también tienen la Licenciatura en Música con mención en Bajo Eléctrico, pero son hombres.
En el área de Moderna, hay muy pocas mujeres que han salido con el título de licenciatura, en general.

¿Qué te motivó a estudiar tu carrera?
La verdad es que siempre he amado la música. Desde que era muy pequeña, tuve mucha influencia de la música por parte de mi papá y de mi hermana. En mi casa siempre había mucha música.
Con el pasar de los años fui creciendo y descubrí el maravilloso mundo del bajo eléctrico. Me enamoré por completo. Empecé con clases particulares en otros lugares y, cuando di mis primeras presentaciones, el primero en apoyarme fue mi papá. Él me decía que veía que esto me hacía feliz, que iba a llegar lejos.
Con ese impulso, decidí que quería hacer esto de manera profesional. Esto es lo que amo y no quisiera hacer otra cosa que no sea música. Ingresé al Conservatorio para hacer de esto no solo algo que me apasiona, sino mi profesión; tomarlo de una manera seria, que fuera parte de mi día a día y, sobre todo, llevarlo al ámbito profesional, que fuera algo más formal.
También estuvo el impulso de mi mamá, que me decía que, si iba a hacer algo, había que hacerlo bien y hacerlo en grande.
Al principio fue un poco complicado convencer a mis papás de que quería estudiar música y ser licenciada en música, pero con el tiempo creo que se dieron cuenta de que realmente es algo que me apasiona y que, cuando uno hace algo que le gusta, las cosas salen bien.
Ahora, con este título, sé que mi papá, desde el cielo, está muy orgulloso de lo que se ha logrado. Y mi mamá, que me ha acompañado durante este último recorrido de la carrera, también está bastante orgullosa de lo que he podido lograr a través del sacrificio, del cariño y de la pasión.
Llegar a tener este título, para mí, realmente significa mucho.
¿Por qué el bajo?
El bajo eléctrico es un mundo desconocido. Es algo que no muchas personas logran percibir en la música, pero desde el momento en que empiezas a escucharlo y a sentirlo, descubres un mundo inexplorado.
Cuando te metes en todo lo que es el bajo eléctrico, ves que a nivel mundial hay bajistas que han hecho cosas increíbles, es como magia. Por lo menos para mí, el primer contacto que tuve con el instrumento, el momento en el que dije “quiero tocar el bajo eléctrico”, fue escuchando una de mis bandas favoritas. A mí me gusta mucho el metal, el rock, y una de esas bandas es una banda alemana que se llama Helloween.

Fue mi primer encuentro con el bajo y pensé: “Qué maravilloso suena”. El bajista alemán Markus Grosskopf fue mi primera inspiración. Realmente, escuchar las líneas que tenía esa banda dentro de un mundo tan pesado como puede ser el metal, escuchar líneas tan melódicas, que resuenan, que resaltan, incluso solos, para mí fue impactante. Pensé: “Yo quiero hacer esto, quiero conocer más”.
A medida que me iba metiendo más en este mundo, encontraba bajistas maravillosos: Jaco Pastorius, que es una leyenda para los bajistas; Billy Sheehan, que es otro bajista que admiro un montón. Todo eso me mostró que el bajo no se limita solamente a ser parte de una banda. También es el corazón, y puede crear la identidad de un músico, de una banda y de un estilo.
Entonces, el bajo es un mundo precioso que realmente conecta con la esencia misma de la música. Por eso creo que va muy bien conmigo. Tal vez es algo que muchas veces pasa desapercibido.
Realmente el bajista puede cambiar el rumbo, la dirección de toda una banda.
Además, la libertad creativa que tienes para poder crear en base a los géneros que se te proponen tocar es linda, muy, muy bella.
¿Cómo proyectas ahora tu vida y tu futuro? ¿Qué esperas lograr?
Sobre mi proyección, mi vida y mi futuro, la verdad es que siempre he estado vinculada a la música. Incluso antes de entrar al Conservatorio empecé con una banda propia que se llama Agadá. Somos mujeres haciendo rock en Bolivia, principalmente con composiciones propias.
Componer es algo no negociable para mí. A través de la composición y de la música he logrado encontrar una manera de expresarme, de liberar mis sentimientos y emociones, de poder ser completamente yo.
Mi principal objetivo es seguir componiendo a través del bajo. Muchas veces la gente piensa que hay que componer desde la guitarra, desde el teclado o desde algún instrumento más armónico, pero yo nunca he tenido dificultades para hacerlo desde el bajo. Además, la teoría que he aprendido durante mi carrera ha sido un complemento.
El bajo ya es una extremidad más para mí, es parte de mi ser.
Con mi banda estamos trabajando ahora para lanzar un siguiente disco. Somos tres chicas que queremos hacer rock y llevar en alto el rock de la mujer boliviana a todo el mundo. Ese es nuestro propósito, tal vez a corto plazo.
A largo plazo, también quisiera poder implementar, no una carrera en solitario, pero sí componer cosas enfocadas en mi instrumento y destacar de esa manera al propio bajo.
Si bien ya tengo este título, el trabajo no acaba aquí. Quisiera seguir trabajando hasta ser una de las mejores bajistas de Bolivia, no solamente la mejor bajista mujer, sino estar con los grandes, con los bajistas que tienen mucha trayectoria y reconocimiento.
He tenido la oportunidad de tocar con buenos músicos y también con artistas internacionales que han llegado acá. He podido ser parte de sus bandas y tocar con ellos. También he ganado un premio Eduardo Abaroa en la categoría de música jazz y algunos fondos concursables con composiciones propias. Todo eso ha sido para mí un impulso para decir que se puede llegar más lejos.

Espero, de alguna manera, poder hacer historia con lo que amo y que esto sea un camino para las mujeres en general. Lo que a mí me mueve mucho es que, si bien puedo ser la primera licenciada mujer en bajo eléctrico, quiero que esto sea el inicio de algo grande para todas las mujeres en Bolivia.
Me motiva mucho ver a colegas mujeres que agarran sus instrumentos, sacrifican horas y, a veces, hasta dinero para el mantenimiento del instrumento, para producir su música. Todas esas cosas me motivan porque veo que cada vez somos más.
Tal vez antes éramos muchas menos, pero ahora somos más. Realmente quisiera que el día de mañana todo el trabajo que hemos hecho y que estoy realizando en este momento sea una inspiración y un motor para las siguientes generaciones de licenciadas del Conservatorio. Que haya muchas más licenciadas bajistas, bateristas, guitarristas, saxofonistas, etcétera. Lo importante para mí es que las mujeres podamos tener ese renombre también en Bolivia.
Pero, como siempre digo, es un trabajo de todas. Yo, desde mi posición, voy a aportar con mi granito de arena para que juntas también podamos hacer historia y cambiar un poco esa percepción de que, a veces, en la música nos dicen: “Ellas son mujeres, ellas tocan bien por ser mujeres; quiero que sea distinto: que seamos músicas respetadas porque hacemos bien nuestro trabajo.”
“Este título nos abre muchas puertas para buscar algo más afuera y poder implementarlo también dentro de nuestros conocimientos y, tal vez, en algún momento, poder ayudar a que Bolivia también crezca en el ámbito cultural.”
