La sangre que calla

Textual

Isa

Fernanda Rocío Miranda Brañez, Giardia
El presente texto obtuvo el segundo premio del V Concurso de Crítica Amateur de Teatro convocado en el contexto del XV Festival Internacional de Teatro de La Paz - Fitaz. El Jurado encontró que este trabajo expone una posición clara y documentada, es decir que se ha tomado el tiempo de anotar o conseguir la obra dramatúrgica para parafrasearla. Asume asimismo una lectura política y ensaya una forma de crítica que, a partir de lo que propone la obra, interpela a la sociedad sobre temas tan vigentes como el sistema patriarcal y sus violencias.

Hay sangre sobre ellas desde el comienzo; la sangre de la carne que cortan, la de un oficio arduo y cotidiano en el mercado. Pero en IRA, esa sangre no permanece únicamente en las manos de tres mujeres carniceras: Bea, Ceci y Adela. Esa sangre se extiende a otros lugares: a sus cuerpos, sus recuerdos, sus miedos, sus deseos y, finalmente o desde el principio, hacia una historia transmitida de mujer a mujer mucho antes de que pudieran elegir ser parte de ella.

Una obra presentada en el marco de la FITAZ 2026 y desarrollada en el Teatro Nuna el 31 de agosto de 2026,  IRA, lo que no te dicen ser buena es una obra que consigue hablar de asuntos profundamente dolorosos sin abandonar nunca la vida cotidiana; sus protagonistas trabajan, se cansan, tienen deudas, conversan, ríen y AMAN. Son mujeres como cualquiera de nosotras, como nuestras madres, primas, abuelas o vecinas. Es dentro de esa cotidianidad que IRA consigue hablar de aquello que durante generaciones se enseñó a guardar detrás de los dientes: CALLAR.

La obra nos pone frente a lo que aprendimos a silenciar y, mucho más importante, a quien nos enseñó a hacerlo. A las mujeres se nos dice cada vez con mayor insistencia que debemos hablar, denunciar, exigir nuestros derechos, poner límites y cientos de cosas más. Pero existe una diferencia enorme entre saber, en teoría, que una debe hablar, y encontrarse, en la realidad, frente a una situación en la que el miedo paraliza el cuerpo.

La primera vez que callé tenía 6, escuché los gritos, vi las sombras, pero la abuela se llevó un dedo a los labios y me hizo: Shhh.

Hay fragmentos de la obra que son heridas que no dejan de sangrar, ¿qué clase de sociedad construimos para que una mujer tenga que aprender a hablar, pero no pueda sentirse segura cuando finalmente lo hace?

Vivimos una época en la que las mujeres intentan levantar la voz con una fuerza que durante mucho tiempo les fue negada. Se exigen derechos, se denuncian agresiones, se reclama justicia. Entonces la obra nos recuerda que el silencio no desaparece simplemente porque una sociedad haya aprendido a pronunciar la palabra DENUNCIA. El silencio puede permanecer en el cuerpo, en la memoria, en la educación, en la familia y en aquello que una generación transmite a la siguiente.

IRAno es solamente la rabia que surge frente a la violencia. Es también la acumulación de todo aquello que permaneció sin respuesta. Es la furia de quien ha tenido que soportar, pero también la de quien descubre que soportar no puede seguir siendo la única forma posible de sobrevivir.

Me toma del pelo, me empuja, golpea, miedo, rabia, grita, me insulta, golpea, dolor, me miro, no entiendo, silencio.

La obra no es solo un espacio donde se corta carne, es un lugar donde se cortan silencios; donde la sangre pertenece al oficio, pero también a la memoria; donde las mujeres trabajan con cuerpos abiertos mientras intentan comprender qué hacer con las heridas que no pueden verse.

La puesta en escena acompaña la tensión con una riqueza visual que envuelve a los personajes en tonos rojos y azules. Rojo que resuena en la sangre, en la carne, en la violencia y en la ira. Algo semejante ocurre con el sonido que nos hace parte de ese mercado cargado de conversaciones, de la calle, de los autos, del movimiento con un murmullo permanente de una ciudad que no descansa. Escuchamos la realidad dentro de la que una mujer podría estar atravesando uno de los momentos más devastadores de su vida.

Tiemblo, cuchillo, vomito, sangre, miedo, muerto…

IRA hace que acompañemos a tres mujeres que trabajan con carne y terminan hablando de la carne de todas las mujeres: de aquello que la sociedad corta, guarda, hereda, silencia y transmite de generación en generación. Una obra más que recomendada.

Ficha técnica

TítuloIRA, lo que no te dicen de ser buenaDramaturgiaAlexis Maceda
DirecciónAlexis MacedaMúsica/sonidoJavier Molina Javier Tapia
ActuaciónGladys Cruz Avril León Alexis MacedaProducciónColectiva Maga Ecléctica EL BUNKER Casa de Creación
VestuarioCarmencita GuillénIluminaciónAntonio Peredo
LugarTeatro NunaFecha31 de agosto de 2026

Fernanda Rocío Miranda Brañez es estudiante de medicina

Fotos: Isabel Navia y FITAZ

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