Isabel Navia
Después de muchos años fuera del país, el artista boliviano Juan Luis Recacochea volverá a encontrarse con el público el próximo jueves 26, mediante una intervención artística que integrará proyecciones de video y una muestra de sus pinturas. Será solamente ese día, en la Escuela Contemporánea de Músicas, ubicada en la calle Jaime Mendoza 922, San Miguel, a las 19:00.
Recacochea, figura clave de la generación contracultural de los años 70 en La Paz, fue parte del grupo Luz Ácida y cofundador del Centro de Comunicaciones y Artes en 1972, junto a Gastón y Fernando Ugalde. Con ellos y otros artistas, realizaron en 1974 la exposición colectiva “Artistas de los años ácidos” en el Museo Nacional de Arte – MNA.
El grupo que expuso en esa muestra estuvo conformado, además, por Jorge Valdéz, Federico Freudenthal, Eduardo López Zavala, Etnairis Ribera, Roberto Borda, Ricardo Bonel, Javier Salgueiro, Jaime Taborga, Rodolfo Asbún, Diego Torres, Federico Freudenthal y Armando Urioste.

“Es importante recalcar que la muestra ha estado abierta a trabajos de cualquier persona que haya solicitado exponer, pues la intención no es otra que acelerar la resurrección artística que permita también una resurrección espiritual”, señala un recorte de periódico de esos días.
La trayectoria de Recacoechea, marcada por la experimentación con materiales y una profunda conexión simbólica con el paisaje y la memoria cultural boliviana, lo ha consolidado como una voz singular dentro del arte contemporáneo nacional.




Radicado durante décadas en Alemania, donde desarrolló exposiciones individuales y colectivas, el artista retorna ahora a Bolivia para compartir una propuesta que dialoga entre imagen en movimiento y pintura, articulando distintas etapas de su producción. La intervención del 26 de febrero no solo representa una muestra de su obra, sino también un gesto de reencuentro con el país y con la escena artística que lo vio surgir.
Este evento constituye una oportunidad para redescubrir el trabajo de un creador cuya obra transita entre lo simbólico, lo experimental y lo profundamente enraizado en la experiencia boliviana, y marca un momento significativo dentro de la agenda cultural del año.
Respecto a Luz Ácida,el historiador del arte, investigador y gestor cultural Pedro Querejazu los ha llamado la “Generación de 1975”, a partir de la Primera Bienal Inbo, realizada en el MNA en 1975. Otros artistas que el crítico ha considerado como parte de esa generación son Roberto Valcárcel, Marcelo Callaú, Tito Kuramotto, Fernando Rodríguez-Casas, Ruperto Salvatierra, Edgar Arandia, Carmen Villazón, Juan Conitzer, Germán Patiño, Ronald Martínez, Carlos Fernández y David Angles.




«En conjunto han sido la generación del cambio e introducción del arte contemporáneo en Bolivia, con propuestas imaginativas, creativas, novedosas, transdisciplinarias y eclécticas. Ese grupo de artistas también se caracterizó por su persistencia, pues todos ellos, de un modo u otro, dentro o fuera del país, (salvo los que ya murieron), siguieron produciendo arte de primera línea y han diversificado su producción, notablemente en lenguajes novedosos como el videoarte y el cine, el arte ready-made, ars povera, el textil, el collage, las instalaciones, performances, fotografía, dibujo, escultura, pintura sobre lienzo, y todas las combinaciones técnicas posibles. También han incursionado en la literatura, la poesía, el ensayo y han usado la música y los medios acústicos en sus producciones», señala Querejazu.
Imágenes: archivo de Juan Luis Recacoechea U.