Gabriel Sánchez Castro
Hay libros que contienen poemas y hay otros que entienden que la poesía también puede escribirse desde la materia. Ese es el caso de cinco, de Juan Pablo Vargas Rollano. Concebido como un libro-objeto con una serie de 300 ejemplares numerados, el proyecto transforma el acto de leer en una experiencia donde el soporte deja de ser un simple contenedor para convertirse en parte esencial del discurso.
La caja reúne cinco libros, uno de ellos un poema desplegable de más de dos metros. Esta configuración no responde a una decisión estética caprichosa. Cada elemento modifica la manera de acercarse al texto: obliga a abrir, desplegar, elegir, volver atrás y construir un recorrido propio; a leer —y besar— desde distintos ángulos. La lectura abandona la linealidad para convertirse en una experiencia casi expositiva, donde el lector ya no se limita a pasar páginas, sino que explora un territorio.
| la lectura abandona la linealidad para convertirse en una experiencia casi expositiva |
Esta libertad formal encuentra un eco natural en la escritura del Juampi. Sus poemas transitan entre el deseo, la memoria, la tecnología, la espiritualidad y la identidad, con una voz que evita las fronteras entre lo íntimo y lo político. La poesía no se presenta como un discurso cerrado, sino como una constelación de imágenes donde conviven el erotismo, la cultura digital, la liturgia y el lenguaje cotidiano. Esa amplitud convierte el libro en una experiencia visual y sensorial.
En un tiempo en el que los libros parecen pensados para consumirse con rapidez, cinco reivindica el objeto, el tacto y la contemplación. La numeración de su serie de lanzamiento no persigue únicamente el valor del coleccionismo; recupera la idea del libro como pieza artística, en la que forma y contenido resultan inseparables.
Y solo entonces, después de haber abierto la caja, desplegado el acordeón y recorrido libremente los cinco libros, uno comprende que quizá todo el proyecto estaba anunciado desde el principio en un verso aparentemente sencillo: «quiero besar / pero me salen versos».
Porque en cinco no solo salen versos. También emerge un libro que demuestra que la poesía todavía puede ocupar un espacio, reclamar un cuerpo y convertir la lectura en una experiencia estética completa.
Gabriel Sánchez Castro es Jefe Nacional de Gestión Cultural de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia