Bello – Ser y estar XIX

Textual

Isa

Canela Palacios e Iván Canedo

El taller Ser y Estar es un lugar maravilloso. No por nada hay personas que lo toman por segunda, tercera, cuarta y hasta novena vez. Es un taller semestral de teatro dirigido por Pati García, donde nos encontramos personas de distintas edades, ocupaciones y trayectorias. En esta versión coincidimos muchos músicos; algunos ya antiguos en el taller, otros recién llegados.

Llegamos al taller por distintas razones y formas, pero concluirlo puede ser un tránsito muy revelador. Los que fuimos ajenos a la práctica teatral solemos ver a la actuación como una expresión histriónica en la cual un actor adquiere un personaje de una obra o texto, cuando en realidad el ejercicio actoral va más por el observar nuestras propias formas de ser en el mundo, y a través de eso emplearlas en escena, así las prácticas del taller suelen ser algo más introspectivas a medida que avanzan las sesiones

Cada sesión es una experiencia difícil de resumir. Hay ejercicios teatrales, por supuesto, pero también conversaciones y reflexiones que nos hacen pensar en nuestra relación con los demás, con nosotros mismos y con el mundo que habitamos. Pati propone caminos posibles y nos acompaña a recorrerlos. A lo largo del semestre aprendemos a leer lo que dicen nuestros cuerpos, a observar sin juzgar ni comparar, a interpretar lo que vemos en nosotros y en los otros. En el taller tenemos constantemente la oportunidad de leer e interpretarnos. Dejarse ver es también una manera de decir: «quiero verte».

Ver, observar, ser visto, pero también escuchar, percibir, son elementos transversales en las construcción escénica, pero no solo como un actos sensoriales, sino como una forma de sumergirse en el acto teatral que sucede en ese momento, ya que toda acción y toda escena es resultado de un momento, de una circunstancia irrepetible, que contiene en sí misma una riqueza de acción suficiente para que la persona que se encuentra en las tablas fluya a través de las mismas en consonancia con sus pares y el espacio, así las ideas toman forma propia.

Una de las ideas que más me ha acompañado durante este semestre tiene que ver con el aplauso. Acostumbramos entenderlo como una celebración del mérito o del éxito alcanzado. Pati nos propone otra mirada: el aplauso como agradecimiento. Un gesto de reconocimiento por el tiempo compartido, por el dar y recibir, por la experiencia vivida juntos.

Como compositora de música académica contemporánea, llegué al taller con ciertas ideas muy arraigadas sobre la creación. Al principio veía a mis compañeros como intérpretes de propuestas ajenas. Poco a poco entendí que todos éramos creadores. Las escenas, las imágenes, los textos y las acciones nacían del encuentro entre muchas personas. La obra no era algo que alguien traía terminado, sino algo que iba apareciendo entre todos.

Para todos, subir a escena debe implicar un riesgo, riesgo a ser visto, a exponerse, a equivocarse, a la incertidumbre, este riesgo se convierte en el fundamento de la tensión necesaria para construir las situaciones escénicas ¿Qué hacemos? ¿Cómo? No son preguntas que se puedan resolver de forma académica cuando se trata de armar una escena, solo pueden ser respuestas a través de la vivencia y del hecho mismo, de esta forma, lo que somos por nosotros y lo que creamos juntos se concatena en una coherencia orgánica pero muy ambigua, frágil, tal vez eso es lo que nos parece bello, sostener esa belleza resulta un reto, si no estamos presentes pronto se puede desmoronar. 

Muy pronto comenzó a surgir una palabra en nuestras sesiones: belleza. ¿Qué es lo bello? ¿Dónde se encuentra? A través del trabajo colectivo aparecieron muchas respuestas posibles, pero quizá la que más resonó fue esta: la belleza está ligada al misterio. A aquello que no terminamos de comprender, que atraviesa nuestras vidas y que, precisamente por no poder explicarse del todo, nos invita a seguir buscando. 

De esa exploración, de este transitar, de ser y arriesgar nace Bello, la muestra final de Ser y Estar XIX.

Canela Palacios e Iván Canedo son músicos y compositores.

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