Isabel Navia
La familia Galán volvió a escena este sábado con “Maldita Primavera”, un espectáculo de arte drag o travestismo que reunió a Alicia Galán, Ivanna Galán y Miranda Dickinson Galán, en una propuesta que combinó música, estética, diversidad y un mensaje de solidaridad.
Para Ivanna Galán, quien debutó en este espectáculo, cada canción representa una forma de liberación. Desde su perspectiva, el arte se construye y se disfruta en comunidad y tiene también la capacidad de sanar. Su debut estuvo acompañado por amigos y familiares que llegaron para compartir la experiencia.

Pero ¿qué significa hacer arte drag? Para las protagonistas, es arte, brillo y exceso, pero también una forma de incomodarse frente a lo diferente y de construir una “familia de colores”. Una persona del público explicó que asistió atraída precisamente por la dimensión artística y la estética drag del espectáculo.
Arte con propósito
“Maldita Primavera” tuvo además un componente solidario. Alicia Galán destacó que realizar estas presentaciones supone un esfuerzo significativo para las artistas, pero también tiene un propósito: parte de los ingresos obtenidos se destinará a la compra de sillas de ruedas para adultos mayores de escasos recursos.

La iniciativa fue impulsada por María Machicado, quien explicó que este tipo de propuestas son posibles gracias a la complicidad entre quienes las hacen y quienes las apoyan.
“Parte de la motivación es poder ayudar a personas con menos recursos que nosotros, sobre todo a las personas mayores”, señaló.
Machicado también planteó la necesidad de abrir la mente y el corazón para abrazar la diversidad. En ese sentido, estos espectáculos no solo buscan entretener: también cuestionan las ideas rígidas sobre el género y lo binario, desde una perspectiva de respeto, convivencia y cultura de paz.

Una historia que también es boliviana
El arte drag en Bolivia tiene una historia que antecede incluso a la popularización del término. En las décadas de 1960 y 1970, las chinas morenas travestis transformaron la morenada mediante sus cuerpos, vestuarios y formas de bailar. En los años 90, la noche se convirtió en otro escenario para estas expresiones y abrió un camino que posteriormente recorrería la Familia Galán, llevando el arte drag a calles, plazas, fiestas populares y movilizaciones.
Hoy, nuevas generaciones continúan esa historia desde el ballroom, el folklore, la danza, la comedia, las redes sociales y otras formas de creación y cuestionamiento de los roles de género.
Así, “Maldita Primavera” se inscribe en una tradición que no es ajena ni importada, sino parte de una memoria cultural boliviana hecha de fiesta, luces, belleza, rebeldía y resistencia.
