Una serie de obras que exploran la fuerza y la capacidad de adaptación de los animales a través del arte. Color Salvaje reúne pinturas al óleo y dibujos a tinta que evocan la resistencia de la vida frente a los desafíos ambientales, económicos y culturales, proponiendo una mirada sensible sobre la relación entre naturaleza y sociedad.
Texto curatorial de Eynar Rosso:
El silencio de la fauna
Hay una famosa paradoja atribuida al filósofo irlandés George Berkeley que reza así: «Si un árbol cae en el bosque y nadie lo escucha, ¿hace ruido?». La respuesta a esta interrogante no es unívoca; al contrario, posee diferentes voces. Cambiemos un poco la pregunta: si la fauna grita y nadie la escucha, ¿existe?
Los medios masivos de comunicación y las redes sociales nos muestran cada año la devastadora situación de la fauna silvestre en nuestro país. Sin embargo, esta realidad se ha convertido en una noticia más, perdida entre la farándula circense, los espectáculos de medio tiempo y la politiquería barata en un scroll infinito. En otras palabras: no es un asunto de interés general.
Los muchos datos sobre el calentamiento global no son una noticia que se viralice para buscar resultados. Al contrario, son un titular más. La desaparición de la fauna y la flora es un recuerdo en el gran atlas universal de las especies. Esta situación posiblemente no cambie en muchos años, hasta que la situación sea insostenible para el ser humano.
Al apreciar las obras de Kevin Luján, comprendemos que los animales gritan frente a la ambición desmedida de nuestra especie. El silencio que guarda la fauna, por tanto, no es el de su funeral, sino el del nuestro. Ellos, con o sin nosotros, renacerán frente al fuego devorador; nosotros, sin ellos, por el contrario, pereceremos como especie; pero con ellos, en cambio, prevaleceremos en este mundo.
La ‘Lluvia de septiembre’ ya no es cálida. Es sofocadora. Las hojas ya no tienen sus colores característicos que pintan el jardín del mundo. En todo caso, se retuercen al ser tocadas por las brasas del fuego. El ‘Dólar’, la economía mundial, tanto de países de izquierda como de derecha —pues la codicia es un pecado universal—, resulta ser el telón de fondo para observar el espíritu de las fieras que ya nos dejaron.
‘Safari’ es el ejemplo más claro. La palabra la conocemos en razón de los viajes que hicieron para la exploración y el descubrimiento. No obstante, esta apareció por los cadáveres que dejaban los cazadores a sus espaldas. Los safaris de caza en África Oriental fueron el divertimento de las clases más adineradas, cuya búsqueda de trofeos se convirtió en un icono de alto valor colgado en las paredes. Luján, no obstante, se aleja de representar en sus ‘Colores Salvajes’ a animales destronados. Por tanto, elige representarlos con la dignidad de un dios.
Es en ese ‘Incendio’ que observamos la máscara de la muerte. Muerte provocada por nosotros mismos. Pues sabemos que la depredación del medio ambiente y de sus seres vivos se calcula en beneficios rentables. Asimismo, reconocemos que el desplazamiento sistemático de una amplia diversidad animal es el resultado de las técnicas más avanzadas para nuestra propia autodestrucción. La paradoja del filósofo irlandés, en este punto, tiene un aire desolador y está relacionada con que somos nosotros quienes, al guardar silencio, dejaremos de existir… en algún momento.


