Desde el 6 de mayo y hasta el 26 se puede visitar la nueva exposición del artista boliviano Eusebio Choque.
Eusebio nació en La Paz, en 1962, ciudad en la que mantiene su residencia. Dibujante y pintor. Egresado de la Academia Nacional de Bellas Artes Hernando Siles. Estudió pintura mural con el maestro Ponciano Cárdenas. Gran Premio en dibujo, Salón Pedro Domingo Murillo, La Paz, Mención de Honor en dibujo, Salón Pedro Domingo Murillo, La Paz, 1994. Primer premio en dibujo, España 90, España 1990.
Una historia que se sigue tejiendo
Pocos son los artistas que mantienen en su obra una misma técnica y un mismo tema sin que ninguno de estos se agote. Tal vez su propuesta es tan fuerte en contenido que no se puede determinar un límite de años, sino sólo comprender que retratar un tejido es retratar la historia, pero una historia que se sigue tejiendo.Cuando muchos creíamos que el indigenismo, el costumbrismo, lo telúrico en el arte ya estaba superado, nos encontramos con la obra de Eusebio Choque que desde hace más de 30 años rescata la identidad nacional a través del tejido andino. Los constantes viajes al campo acompañando a su padre cuando era niño, despertaron en Choque el interés por los atados que los campesinos llevaban en su espalda. Aguayos de diferentes tejidos y colores que cambiaban de forma según su uso, al estilo de una poderosa mochila que puede transportar mercancías, alimentos, hasta pequeños niños.
Es allí, dice el artista, donde está la supremacía de mi obra, en esos tejidos que nos ayudan a comprender nuestras raíces, que nos muestran el camino milenario que seguimos, ese camino que no necesita identificar rostros ni colores de piel. No pinto rostros, afirma, sino la esencia indígena que está en ese transitar hacia diferentes horizontes, por ello, sus obras están siempre retratadas de espaldas y sobre un fondo negro intenso.
Queda en manos del observador imaginar si en ese caminar hay cansancio, esfuerzo, fatiga; si esos rostros están craquelados por el sol, el polvo y los años, o tal vez llenos alegría, de esperanza; sin duda los niños se verán felices, pero también debemos imaginarlos. Choque no nos da una respuesta, sabe que no la necesitamos.
Daniela Espinoza Montellano
Galerista

