El Centro Cultural de España en La Paz (CCELP) presenta Bendita agua. Cuerpo–Territorios en 3 actos, una exposición de la artista boliviana Erika Ewel que propone un recorrido en torno a las relaciones entre cuerpo, territorio y memoria.
La muestra se articula como un trayecto en tres actos donde el cuerpo y el territorio se piensan como una misma superficie sensible, atravesados por procesos materiales y simbólicos que dejan huella. En este recorrido, el agua —como río, mancha y rastro— se convierte en un elemento central que tiñe, oxida, quema y revela, activando procesos que hacen visibles los tiempos, los gestos y las transformaciones de la materia.
A través de la práctica artística textil, la exposición despliega un conjunto de obras que no solo presentan resultados, sino también procesos: bordados, telas intervenidas, acciones performativas y registros que evidencian las marcas de la violencia extractiva y, al mismo tiempo, la persistencia del cuidado.
Cuerpo y territorio: una misma superficie
El proyecto se desarrolla a partir del concepto de cuerpo–territorio, que plantea el cuerpo como el primer espacio de disputa y defensa, inseparable de la tierra. Desde esta perspectiva, la exposición invita a reflexionar sobre cómo las violencias coloniales, patriarcales y extractivistas se inscriben tanto en los cuerpos como en los paisajes.
Las obras presentadas se sitúan en el cruce entre lo íntimo y lo político, lo doméstico y lo extractivo, lo corporal y lo geográfico, generando un diálogo que interpela al espectador desde múltiples escalas.
Recorrido expositivo
La exposición se organiza en distintos espacios que abordan estas relaciones desde materiales y lenguajes diversos.
En una de las salas, el cuerpo aparece como superficie de inscripción a través de textiles bordados sobre servilletas, donde se evocan memorias, cuidados y violencias asociadas a lo doméstico.
En otra, el territorio se representa mediante pañuelos intervenidos con cartografías, que reflexionan sobre la propiedad de la tierra, la transformación del paisaje y las tensiones urbanas en ciudades como La Paz.
El recorrido se expande hacia el ámbito amazónico con piezas textiles de gran formato que remiten a un bosque herido, afectado por procesos de quema y degradación, donde los materiales evidencian el paso del tiempo y la violencia ambiental.
Finalmente, el proyecto incorpora obras desarrolladas a partir de la residencia Geografía de Saberes, donde el contacto directo con territorios intervenidos por la minería da lugar a procesos materiales que registran la contaminación, la memoria y la transformación de los paisajes.
Sobre la artista
Erika Ewel (Santa Cruz, Bolivia, 1970) es una artista multidisciplinaria con más de treinta años de trayectoria. Su trabajo ha sido presentado en diversas bienales internacionales y exposiciones en América y Europa y forma parte de importantes colecciones institucionales.
En su práctica, Ewel articula distintos medios —como la pintura, el dibujo, el bordado y el collage— para explorar el espacio privado, la cotidianidad y las nociones de identidad personal y cultural.

