Isabel Navia
Se ha anunciado oficialmente el estreno de una importante obra: Zeliska, la esclava, compuesta por Hercilia Fernández Quintela de Mujía (1860 – 1929). Se trata de una opereta histórica del romanticismo tardío, que se presentará por primera vez en Bolivia en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez los días 13, 14 y 15 de marzo.
Es la primera opereta boliviana que se pondrá en escena en el país, gracias a la investigación de los investigadores y músicos Mariana Alandia y Javier Parrado. La producción combina música, canto, actuación, ballet y diseño escénico bajo la dirección del Mtro. Daniel Montes.

Se trata de una pieza de valor patrimonial rescatada de finales del siglo XIX, que fue estrenada en Asunción en 1919 y no se puso en escena sino hasta ahora, por lo que será un evento musical histórico.
En palabras del maestro Fernando Flores, que es uno de los personajes y dirige además el coro del Conservatorio Plurinacional de Música, el estreno es fundamental por varias razones, como el hecho de que fue compuesta en una época en la que no era usual contar con obras compuestas por mujeres. La música de Hercilia Fernández, estudiada por varios meses, nos da una idea del gran nivel musical que había en el país, principalmente a nivel formativo, pues ella recibió su formación musical en el colegio y en la capilla musical de la ciudad de Sucre. Más adelante, casada con el diplomático y escritor Ricardo Mujía, también estudió en otras ciudades, como Buenos Aires, Asunción y Lima.
La maestra Mariana Alandia comentó con Movida de Altura sobre este hallazgo, que ha revelado una dimensión poco conocida de la intelectual boliviana Hercilia Fernández. Reconocida hasta hace pocos años principalmente por su obra literaria y poética, la autora aparece ahora también como una compositora de notable producción musical.
En 2022, el descubrimiento de sus manuscritos musicales permitió identificar una obra mucho más amplia, que incluye composiciones para piano y varias piezas dramático-musicales. Fernández formó parte de los círculos intelectuales femeninos de Sucre y colaboró en revistas editadas por mujeres, como las impulsadas por la intelectual peruana Carolina Freyre (madre del historiador boliviano Ricardo Jaimes Freyre). En ese entorno participó de un movimiento que promovía la escritura, la crítica y la presencia de las mujeres en la vida cultural. Su pensamiento otorgaba un papel central a la educación como herramienta para el empoderamiento femenino, convencida de que la formación permitiría a las mujeres ampliar su rol más allá del ámbito doméstico.

Hija de un catedrático de la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, recibió una educación integral que incluyó tanto literatura como música, lo que explica la diversidad de su producción artística.
Los manuscritos encontrados muestran que la autora escribió al menos cuatro obras dramático-musicales, que ella denominó “zarzuelas” por estar en español, aunque en algunas publicaciones aparecen como “operetas”, debido a la influencia del estilo vienés. Estas piezas combinan escenas teatrales con números musicales —arias, dúos y coros— en los que la narración se desarrolla a través de la actuación y el canto.
El hallazgo también incluye composiciones para piano, entre ellas valses de estilo vienés de gran extensión —entre cinco y siete minutos— que destacan por su riqueza melódica y por un notable virtuosismo técnico, poco documentado hasta ahora en la música boliviana de su época.
Además de compositora, Fernández fue soprano y pianista. Participó activamente en la Sociedad Filarmónica de Sucre, donde interpretaba tanto sus propias obras como las de otros compositores. También escribió pequeñas zarzuelas dirigidas a niños, pensadas para ser interpretadas en colegios, como parte de su convicción sobre el valor educativo del arte.
Daniel Montes, director ejecutivo de la Orquesta Sinfónica Nacional, ha afirmado que esto no es solamente un estreno, sino “un acto de recuperación de nuestro patrimonio cultural, un reencuentro con una parte de nuestra memoria artística, que durante más de un siglo permaneció ausente de nuestros escenarios.”
“Hercilia Fernández desarrolló una voz artística propia y escribió una obra de gran sensibilidad, profundidad y riqueza musical, como es Zeliska. Y nos revela no solo el talento de su autora, sino también el alto nivel cultural y creativo que había en Bolivia en el siglo XX”.

Este evento, por tanto, abre nuevas líneas de investigación sobre la historia cultural del país y contribuye a revalorar el papel de las mujeres en la creación artística boliviana.
Isabel Navia es comunicadora y fundadora de Movida de Altura.
