Libros a pesar de todo

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Isabel Navia

La producción de libros no deja de mostrar signos de actividad y resiliencia, incluso en un escenario económico complejo como el actual, marcado por restricciones estructurales que afectan tanto la producción como el acceso a los libros. En medio de la escasez de divisas, el encarecimiento de insumos y la caída del poder adquisitivo, editoriales, autores y gestores culturales siguen apostando por la publicación y circulación de obras nacionales.

Los déficits comerciales y las restricciones para el acceso a divisas dificultan la importación de libros y, sobre todo, de insumos indispensables para la producción local. No producimos materiales, como papel especializado, tintas y repuestos de maquinaria gráfica, que deben adquirirse del exterior, elevando los costos y limitando la capacidad de respuesta del sector.

Iniciativas públicas como las de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia y la Biblioteca del Bicentenario de Bolivia (BBB) han aportado lo suyo. La BBB, creada en 2014 para impulsar la publicación de títulos fundamentales para comprender la historia, el pensamiento y la identidad del país, ha publicado en su rendición de cuentas 2025, que produjo 25 libros. No indica títulos ni tiraje, pero sí que 4.900 libros fueron vendidos y 2.500, donados. El presupuesto anual de la Vicepresidencia, a donde pertenece la BBB, fue de Bs. 46,7 millones.

A la fecha, son 97 libros producidos por esta dependencia, según indica el CIS (Centro de Investigaciones Sociocomunitarias) y por ahora no se sabe qué harán en esta gestión, pues no les han asignado un presupuesto. La nueva gestión de gobierno tiene la responsabilidad de los 103 títulos pendientes. Pese a las críticas que tengamos, este proyecto ha permitido ampliar el acceso a obras clave. Esperemos que pronto tengan la planificación para el nuevo quinquenio y la comuniquen. Que la BBB siga es, en realidad, el deseo.

En cuanto al mercado externo, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), entre 2015 y 2024 Bolivia importó cerca de 18.000 toneladas de libros, por un valor aproximado de 146 millones de dólares. China, Argentina y España figuran como los principales países proveedores. Estas cifras evidencian la permanente demanda de material editorial.

En este escenario, no han faltado las controversias. Un informe difundido en noviembre pasado reveló que entre 2020 y 2025 el despacho vicepresidencial destinó más de Bs 2,4 millones a la impresión de libros, en un periodo de fuertes restricciones económicas. El dato generó debate público sobre la pertinencia de ese gasto frente a otras necesidades urgentes.

Las editoriales privadas, especialmente las independientes, enfrentan un panorama desafiante. El costo de producción de un libro se ha duplicado en los últimos años, mientras que los precios de venta han variado muy poco. En varios casos, los propios autores participan en el financiamiento de sus publicaciones, una práctica cada vez más frecuente ante la falta de mecanismos sostenibles de apoyo. Pero el sector sigue en movimiento, así como la necesidad de persistir en la promoción de la lectura diversa y crítica.

Tomando en cuenta este escenario, hace poco solicitamos información y algunas editoriales locales han compartido estos adelantos de sus próximos lanzamientos.

Editorial 3600 anunció la publicación de varios títulos, a pesar de que la brecha entre costos de producción y venta está afectando la posibilidad de generar utilidades y reinvertir en más y nuevos proyectos.

  • Almas asimétricas, de Fredie Mark Hayes.
  • Lo construido y lo que se derrumba e Isla de Sangre, de Isabel Antelo.
  • Los que no merecen, de Isabel Suárez.
  • Rosazul, de Avril Pol.
  • Pachakuti, de Paola Sanjinez.
  • Mi vidita, autobiografía de Manuel Vargas.

A estos se suman proyectos en proceso de edición de Diego Mattos, Claudio Ferrufino y Andrés Gómez Vela.

Editorial Nuevo Milenio proyecta tres publicaciones para los próximos meses, en un año que define como un reto editorial y una apuesta por la literatura boliviana actual.

  • La exactitud del instinto migratorio de los pájaros, novela de Bernardo Paz que aborda la migración, el desarraigo y la violencia urbana desde una estructura fragmentaria.
  • ¿Dónde carajos está Litovchenko?, de los hermanos Loayza. Será la segunda edición de este referente del policial boliviano ambientado en la La Paz de los años noventa.
  • La bodega de Jaime Sáenz, de Luis H. Antezana J. y Marcelo Paz Soldán, obra clave para comprender la influencia del autor en la cultura boliviana. Será una segunda edición ampliada.

Dum Dum Editora informa sobre estas novedades:

  • De cruceños a cambas: regionalismo y nacionalismo revolucionario en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia (1935-1959), del historiador Hernán Pruden. El libro habla sobre las vicisitudes de la demanda cruceña de integración. Esta segunda edición estará en librerías en febrero.
  • Las desolvidadas del amor, novela del escritor chuquisaqueño Máximo Pacheco Balanza, quien relata cómo el fortuito encuentro entre tres mujeres origina un grupo de cumbia chicha que triunfa gracias a sus románticas composiciones. El libro se presentará en la Feria del Libro de Santa Cruz, en junio.

Sobras Selectas

A tiempo de cumplir 10 años ha anunciado que añadirán un segundo libro traducido a su catálogo, publicarán el tercer libro de Quispe Flores y el tercero de Oscar Martínez. También harán una compilación de relatos de cumbia chicha y cumbia de los 90, además de concretar la publicación de la edición peruana de Los hijos de Goni, entre otras novedades.

La producción editorial boliviana está siempre condicionada por limitaciones económicas y estructurales, pero continúa afirmándose como un espacio de creación, de encuentro, reflexión y —por qué no— de resistencia, además de generar visibilidad mediante ferias y otros espacios. El desafío sigue siendo consolidar una producción sostenible, reducir la dependencia de las importaciones y ampliar el acceso a los libros en un país donde la lectura sigue en pie, pese a los vientos y las mareas.

Isabel Navia es comunicadora y fundadora de Movida de Altura

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